Música

Published on diciembre 12th, 2013 | by Laura Muñoz

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Un impulso eléctrico

A finales de 2012 Supersubmarina dieron dos conciertos apoteósicos en La Riviera, con el papel agotado semanas antes de sus respectivas citas. Ayer tuvo lugar un déjà vu espectacular: mismo lugar, mismas condiciones y uno de los grupos indies más prometedores del panorama nacional. La diferencia radica en que estos cuatro chicos de Baeza han crecido, y mucho, a lo largo del 2013. Curtidos en mil batallas, cabezas de cartel de festivales importantes y con cientos de kilómetros a sus espaldas, Supersubmarina se han consolidado como banda y por el camino han ganado fans incondicionales. A ellos van dedicados estos dos conciertos de despedida del año, ya que los jienenses no venían a la capital para presentar un nuevo trabajo, sino para tocar todas las canciones que les han situado en la cima. Como de momento “sólo” cuentan con una treintena de composiciones esta empresa aún es factible, y sus seguidores más fieles esperaban como agua de mayo que llegase el día 11, conscientes de que iban a vivir una noche increíble.

 

Si te encuentras entre su abultado grupo de leales estos conciertos te dejarán sin aliento. Dos horas de actuación en la que repasan uno a uno todos los temas de Electroviral (2010), Realimentación (su tercer EP, 2011) y Santacruz (2012). La velada ya empezó potente gracias a Sr. Nadie, el interesantísimo proyecto de Jaime García Soriano. Resulta curioso ver a un veterano de los escenarios, componente de los míticos Sexy Sadie, teloneando a unos chavales que llevan seis años de carrera. El mundo de la música tiene estas cosas. Fuera se formaban largas filas para acceder al recinto, repletas de hipsters, pijos y poperos. Si de algo puede presumir esta banda es de que aglutina a fans de lo más variopinto, mezclando con alegría taconazos, barbas estudiadamente descuidadas, camisas de cuadros, chaquetas de cuero y gafas de pasta.

 

21:15, La Riviera hasta los topes. Sin perder el tiempo arrancan con Cometas, Santacruz y Ola de calor. Me suenan un poco extrañas, con un tempo más pausado que en los discos. La hermosa voz de José Chino se hace enorme, elevándose por encima de bajo (Pope), batería (Juancha) y guitarras (Jaime). Sin duda, son conscientes de que su principal punto fuerte está en sus letras y en cómo las entonan. “Tú mueves la marea de mi mar” cantan, y el público ruge, sobre todo las féminas. Así somos las chicas, amamos la belleza del fondo y de las formas. Canción de guerra suena explosiva, en contraposición a Para dormir cuando no estés, una canción de cuna para veinteañeros románticos. Ana, El baile de los muertos y Tu saeta nos devuelven a la realidad, plagadas de cicatrices vitales y desengaños existenciales. A estas alturas del concierto aún parecen encorsetados, corriendo de un tema a otro sin paladearlos. El sonido les traiciona un poco en el inicio de Eres, demasiado atropellado. Arriesgan con Centro de atención haciéndola más lenta, en una versión de sí mismos que nos presenta un tema que en casa suena fuerte, enérgico, y en directo resulta una oda a la melancolía. Ésta es una de las mejores virtudes de Supersubmarina: su versatilidad. Cambiando las guitarras y bajando los sintetizadores, o al revés, logran darle un aire radicalmente distinto a sus canciones. Otro elemento que les hace destacar es que pueden convertir en poesía cualquier tema, por banal que sea. La emperatriz, Eléctrico y Hogueras dan fe de ello.

 

Pasada la primera mitad del concierto los jienenses parecen mucho más relajados. LN Granada hace estallar La Riviera, siendo una de las canciones más celebradas del repertorio. Por contra, y aunque es uno de mis temas favoritos, no me gustó El encuentro. El bajo ensordeció a los demás instrumentos y me pareció un poco floja, sin la carga de emotividad que esperaba de ella. Se les perdona este pequeño fallo, más que comprensible en un concierto tan extenso, porque lo que aguardaba a continuación era pura dinamita. Se disponían a hacernos saltar como locos con la festiva Kevin McAlister, que ya es un himno. De hecho, prácticamente lo son todas las canciones que estaban por venir: la hermosa Hermética, la combativa XXI, Niebla,… Esta última estuvo acompañada de muchas risas y un enorme aplauso, ya que empezó con una dedicatoria para los artistas que tienen que hacer pruebas para tocar en las calles de Madrid. Un dardo envenenado hacia la alcaldesa de la capital, que no pilló por sorpresa en un grupo que compone letras cargadas de compromiso social. Cientocero, De las dudas infinitas y la poco habitual OCB nos preparaban el cuerpo para el éxtasis final. Nos emocionamos con Supersubmarina (probablemente el mejor momento de la velada), movimos los “culetes” con Tecnicolor y Elástica galáctica, nos dejamos la garganta con Puta vida y nos rendimos al encanto de En mis venas. Qué gozada de noche. Tras esto sólo podemos añadir: “¡Supersubmarina, volved pronto!”.

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One Response to Un impulso eléctrico

  1. CHR. says:

    Les sobraron canciones, no es necesario tocar toda la discografía, el cantante sin voz por pillársela el día anterior… Pero bueno tienen sus temas para pasártelo bien.

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