Música

Published on diciembre 2nd, 2013 | by Daniel Sánchez

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Perfecta comunión entre lo místico y lo cotidiano

Los miembros de la banda barcelonesa Standstill se subieron al escenario de La Riviera el pasado sábado 30 de noviembre para presentar en directo su nuevo álbum, Dentro de la luz (Buenasuerte, 2013). Un acontecimiento de tal magnitud debería bastar por sí solo para justificar la asistencia a la que fue la última cita del ciclo de conciertos Primavera Sound Touring Party, un minifestival itinerante que a lo largo de noviembre ha parado por ciudades como Barcelona, Burdeos, Londres o Gijón y que ha contado, entre otros, con artistas tan talentosos como Lee Ranaldo, ex Sonic Youth, acompañado de su banda The Dust, Refree o Extraperlo.

 

A pesar del atractivo de la propuesta, no fueron más de quinientos valientes los que se atrevieron a resguardarse del frío entre las paredes de la sala de la ribera del Manzanares, un aspecto que lejos de condicionar el desarrollo de las actuaciones favoreció un ambiente íntimo y de confidencialidad a lo largo de la noche, especialmente durante el concierto de los barceloneses, que se encontraban prácticamente entre amigos. Para los que no estén familiarizados con Standstill, cabe recordar que Dentro de la luz es un disco autoeditado y financiado a través de las aportaciones económicas que hicieron por adelantado los simpatizantes de la banda, lo que se conoce como crowfunding o mecenazgo, una compra directa y sin intermediarios entre el artista y el comprador. De la misma manera, el grupo recurrió a la buena voluntad de sus fans para financiar el proyecto visual en el que se han embarcado en esta gira a la que han llamado Cénit.

 

En lo que al concierto se refiere, todo transcurrió por los cauces normales, lo que en Standstill siempre es garantía de éxito, pues se trata de una de las bandas con mejor directo del panorama independiente nacional. El grueso del repertorio estuvo compuesto por temas del nuevo disco, entre los que destacaron Conjuro de todos los tiempos, Tocar el cielo o Me gusta tanto. La profunda y carismática voz de Enric Montefusco hizo de catalizador con la música barroca y trascendental con la que han vestido sus nuevas canciones, lo que unido a la presencia de un órgano de campanas tubulares y la imaginería eclesiástica de las proyecciones confirió al recital un aire a medio camino entre la música sacra y el new age del que hablaban años atrás en la canción El Resplandor, todo ello sin perder la esencia que les hizo populares. Los nuevos temas fueron muy bien recibidos por el auditorio, pero Standstill es una banda más que consagrada en el panorama nacional y con una base de fans consolidada, lo que se traduce en el delirio asegurado entre su público a la hora de interpretar algunas piezas de trabajos pasados, más enérgicas y desenfadadas, como Adelante Bonaparte II, ¿Por qué me llamas a estas horas? o La mirada de los mil metros, del álbum Vivalaguerra (BCore, 2006), en lo que fue el punto álgido de la noche.

 

Así, tras poco más de una hora de concierto acelerado y con momentos de una gran emoción contenida, llegamos al fin de la noche, como reza el inicio de uno de sus temas más conocidos (El porqué de hablar solo), con el subidón de haber presenciado el sobresaliente trabajo de uno de los grupos más interesantes de los últimos años. Más que de una banda deberíamos hablar de un colectivo que realmente se esmera en cuidar los detalles de su relación con el público, tanto dentro como fuera de los escenarios, lo que si no les pone por encima de otros artistas al menos les sitúa en un lugar aparte. Un lugar especial.

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