Música

Published on Febrero 26th, 2014 | by Ana de Santiago

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Sin paracaídas, en modo avión

Los primeros acordes de una canción tienden a desvelar cómo será el resto de la misma. Sin embargo, a veces nos sorprenden con brutales cambios. Así lo demostraron los chicos de Miss Cafeína en su cuarto concierto de la gira De polvo y flores, y es que comenzaron la noche augurando el final de la misma y “asegurándonos la sonrisa” con Mi rutina preferida. Suenan las primeras notas y el público rompe en aplausos, silbidos y se declara impaciente por ver salir al cantante del grupo, quien apareció en último lugar maquillado con su característico antifaz (aunque esta vez cambió el color negro por el blanco, mostrando así parte de su renovación). Los cinco integrantes de la banda se fueron creciendo en el escenario y el público lo hizo con ellos, haciendo patente que ni en un teatro pueden mantener a sus espectadores en su sitio. Y es que, pese a que empezaron con una balada, continuaron el concierto dándonos una de cal y otra de arena. Siguieron con Gigantes, una canción que les define a la perfección.

 

Durante los primeros temas tantearon el terreno. Aunque el público al principio parecía resistirse a ponerse en pie,  en cuanto empezaron a sonar las primeras estrofas de Imposibilidad del fenómeno, canción que da título a su anterior trabajo y que levantó a todos los presentes. Previamente nos habían hecho viajar a Lisboa de la mano de un Superhéroe. Tras ese paseo Alberto y Álvaro les dedicaron un Tormento a sus madres, que estaban en el concierto,  y continuaron con Capitán, tema en el que el vocalista se dejó el alma y dedicó un corte de mangas a los que un día se lo hicieron pasar mal.

 

El buen rollo predominaba en el escenario y éste se transmitía fuera de él. Con el moonwalk que se marcó Sergio Sastre y la explicación de la canción San Francisco, basada en una mala experiencia amorosa de Alberto Jiménez, se acercaron mucho más a sus fans e hicieron del concierto algo casi más del público que suyo propio. Miles de Luciérnagas iluminaron la sala y, tras las mismas, llegó el momento de romperse en dos. Y es que 19 se lleva la palma al momento tierno de la velada, provocando que a los asistentes se les erizase el vello, les temblaran las piernas y se les empañasen los ojos mientras se teletransportaban en el tiempo.

 

Tras las miradas vidriosas continuaron con alusiones bélicas como La guerra, acompañada de una versión de Buen soldado, canción de Francisca Valenzuela cuyo estribillo es bastante sugerente, tal y como indicó el cantante. El éxtasis llegó con Cabaret, y la despedida previa a los bises fue para Disfraces y Modo avión. Después de comprobar que el público no aceptaba un “no” por respuesta volvieron a la carga, dejando lo mejor para el final con Venimos, MM y Hielo T. Miss Cafeína han demostrado que ni ellos ni De polvo y flores son tan delicados como su nombre indica. Vienen pisando fuerte y a su paso no dejan a nadie indiferente. Tened cuidado, porque están que hielan.

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One Response to Sin paracaídas, en modo avión

  1. Penny says:

    ¡Vaya super crónica! Me gusta mucho esta nueva colaboradora! 🙂

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