Escena

Published on Diciembre 19th, 2013 | by Laura Muñoz

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“Si lo piensas, ser el Principito da cierto miedo”

Alberto Arcos bien podría ser uno de los llamados “actores del método”, ya que se involucra tanto en su trabajo que llega a mimetizarse con los personajes a los que da vida. De risa espontánea, mirada honesta y gestos cálidos, resulta fácil imaginar por qué Sergio Sáldez, director de la adaptación al teatro de El Principito, no necesitó hacerle ninguna prueba para saber que tenía ante él a su protagonista.

 

¿Cuál es la mayor dificultad que has encontrado a la hora de representar a un personaje como el Principito?

Si te soy sincero, y espero que no suene muy pretencioso, no he encontrado ninguna. En el fondo el Principito tiene unas ganas enormes de aprender y disfrutar de la vida, así que creo que me he puesto en su piel sin necesidad de buscar mucho más allá. Y además he aprendido disfrutando, no sólo persiguiendo un fin, que es lo que ahora nos enseñan. Yo siempre he estudiado por placer. Estudié primero de danza en el conservatorio, así que nunca pensé que me iba a dedicar a la interpretación, pero lo empecé a hacer por gusto y de repente comenzaron a llamarme para trabajar de actor. Me pasó lo mismo haciendo coreografías, y de pronto estaba trabajando en el Festival de Teatro de Mérida, con Paco Suárez, y en el Teatro Español. Nunca he buscado las cosas, pero cuando me han llegado siempre ha sido porque yo ya había aprendido, y lo había hecho disfrutando. El Principito también es así. Él quiere aprender, disfrutar y ver muchas cosas. Es muy positivo y absolutamente luminoso. A lo mejor vuelve a sonar pretencioso, pero yo también soy un poco así. Siempre veo el vaso medio lleno.

 

En ocasiones los actores fantasean con la idea de representar un personaje concreto. ¿Te imaginaste alguna vez siendo el Principito?

En mi casa, en mi habitación, tengo un muñeco del Principito y también tengo el libro, que lo he leído desde que era pequeño. Siempre lo he tenido ahí, integrado en mi vida, pero nunca pensé que lo fuera a hacer. Cuando Sergio, el director de la obra, me llamó, pensé que era para hacer una prueba. Pero no. Me dijo: “Eres tú”. Me dio muchísima alegría, la verdad. Últimamente voy a todas partes con el texto, y el otro día entré en una tienda y una dependienta me preguntó que si era El Principito. Le dije que sí, y que lo iba a hacer en teatro, y me contestó: “Tú eres el Principito”. Cuando la gente me pregunta qué estoy haciendo y les hablo de la obra, siempre me dicen: “Eres el Principito”. Así que debe ser que de algún modo estaba destinado a hacerlo. Soy feliz, porque es un personaje maravilloso. Tiene tantas aristas y tantos detalles…que a veces da miedo.

 

Ciertamente, es un personaje tan universal y tan querido que debe dar cierto respeto ponerle cara y voz ya que muchísimas personas lo hemos imaginado desde que éramos pequeños.

Sin duda, a mí me lo da. Pero procuro no pensarlo mucho. Si piensas que es el libro francés más vendido, tan reconocido en todo el mundo…pues te entra cierto miedo. Suerte que no lo pienso mucho.

 

¿Cómo has preparado el personaje?

La parte corporal, al haber estudiado danza, creo que la tengo muy incorporada en mis interpretaciones de cualquier personaje. La mayoría de los actores para preparar un personaje trabajan mucho el texto, pero realmente en nuestra vida diaria expresamos muchísimo con el cuerpo. Me he fijado unos puntos. El Principito, ante todo, no puede estar tenso. Es un personaje muy complejo, porque no es exactamente humano…así que quería darle cierto halo especial que espero haber conseguido. Por otro lado, en el texto está todo absolutamente claro. No necesitas buscar más allá, porque lees y su esencia está en las palabras. Eso lo facilita todo muchísimo, y el director también me ha ayudado mucho a explorar el personaje y a disfrutar de él.

 

¿Cuál es el principal valor que resaltarías de este personaje? ¿Con cuál de sus múltiples matices te quedarías?

Me quedo, sin duda, con el mensaje más grande y más rotundo que tiene: tenemos que mirar con el corazón. En esta época en que vivimos tenemos una tiranía absoluta por lo visual, todo nos entra por los ojos. A partir de ahí juzgamos y no dejamos que lo demás nos empape. El Principito ve con el corazón, porque dice que los ojos están ciegos.

 

Siendo una función teatral para familias, esta obra está muy orientada a los niños. ¿Qué crees que es lo que más les gustará a los adultos?

Cuando ponen en las obras infantiles “de 0 a 99 años” muchas veces no es así, y son libros exclusivamente para niños. Pero El Principito sí es estupenda tengas la edad que tengas. Nuestra obra es muy fidedigna a las ilustraciones de Saint-Exupéry. A los niños les van a encantar los colores, las máscaras o los personajes de nuestro planeta, que son “muppets”. Son como los muñecos de Barrio Sésamo. Y a los mayores les gustará por la complejidad de los temas que trata: el amor, la soledad, la amistad, la búsqueda de uno mismo,… Cada uno va a encontrar un tema por el que le llegue al corazón.

 

La obra está muy enfocada a la Navidad, ya que en principio se representará hasta el 5 de enero. ¿Daréis más fechas cuando pasen estas fiestas?

Sobre todo, espero que la gente que venga a vernos salga feliz y se evada por un momento de todo. Creo que la música ayuda, la escenografía también,…Deseo que tengamos éxito y venga mucha gente a vernos, claro, pero no sé si prorrogaremos aquí en Madrid o más bien saldremos de gira por toda España. Es un montaje precioso y creo que merecería la pena moverlo a otras ciudades.

 

El Principito es un personaje muy liviano corporalmente hablando, pero su carga emocional es muy profunda. Tras este proyecto tan intenso, ¿qué te planteas hacer en el futuro?

Cada proyecto es distinto, y yo tengo la suerte de disfrutar de todo. Espero trabajar próximamente con Hugo Pérez, que ha estado dirigiendo Por los ojos de Raquel Meller. Nos hemos encontrado casualmente y es un proyecto que nos hace mucha ilusión a ambos. Antes estuve haciendo un proyecto teatral muy interesante y diferente, con el que también se ve más con el corazón que con los ojos. Se trata de La cama, que es un montaje que ha tenido mucho éxito y que quizá ahora se mueva de gira. Y voy a participar en la próxima temporada de Isabel, la serie de TVE, donde tengo un pequeño papel. Voy a hacer unas danzas borgoñonas y tengo un pequeño texto en francés. También podréis verme en otro papel cortito en Galerías Velvet, una serie para Antena 3. Curiosamente, interpreto al botones de un hotel francés. Últimamente todo lo que hago tiene relación con Francia.

 

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One Response to “Si lo piensas, ser el Principito da cierto miedo”

  1. anonimo says:

    ¡Muy interesante!

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