Escena

Published on Noviembre 7th, 2014 | by Daniel Sánchez

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Los días felices: Un atisbo de luz en la oscuridad

La Historia de las artes escénicas modernas está ligada a nombres como el de Samuel Beckett, dramaturgo irlandés ganador del Premio Nobel de Literatura en 1969 y una de las figuras capitales del llamado Teatro del Absurdo, manifestación artística imprescindible en cualquier retrospectiva teatral del siglo XX. Beckett, al igual que otros célebres autores como Albert Camus o Harold Pinter, supo plasmar a la perfección el desencanto y la resignación del ser humano en tiempos de guerra y posguerra, un sentimiento generalizado de derrota que ya se empezaba a vislumbrar décadas atrás a través de corrientes filosóficas como el Existencialismo, cuyo análisis de la condición humana es clave para entender mejor al hombre moderno y su relación con el mundo que le ha tocado vivir.

 

De esta manera y coincidiendo con el veinticinco aniversario del fallecimiento del dramaturgo, la compañía Espacioscuro rinde tributo a Beckett representando Los días felices en el Teatro Lagrada (calle Ercilla, 20). Bajo las órdenes de Miguel Torres en la dirección, los actores Cuchi Sánchez y Feliciano Casado dan vida a los personajes de Winnie y Willie, una extraña pareja que a pesar de vivir en la nada y tener motivos de sobra para acabar con todo, encuentra razones para seguir en esta lucha que es la vida, aunque dichas razones estén motivadas por la inercia, fruto de una rutina diaria exasperante. Poco más se puede decir del argumento, pues no queremos contribuir a arruinar la experiencia tan personal que proporciona al espectador una obra de este género.

 

En casi todas las obras del autor de la inmortal Esperando a Godot vamos a encontrar personajes reducidos a la mínima expresión, disfuncionales, alienados, habitando austeros decorados lúgubres y mascullando diálogos incoherentes. No obstante, lo supuestamente absurdo de la propuesta no es tal, pues cualquier pausa, silencio incómodo o presencia simbólica en escena está justificada y de nosotros depende en gran medida interpretar el texto. Es por ello que en cierto modo se debe prestar tanta atención tanto a lo que se dice como a lo que no se dice y a los símbolos, en apariencia irrelevantes pero que suelen ser clave en el desarrollo de los acontecimientos. En ese sentido, Los días felices constituye una oportunidad inmejorable para iniciarse en el mundo del absurdo, un teatro de enorme atractivo que exige lo mejor de sus actores y sus espectadores.

 

Los días felices se representa en el Teatro Lagrada los viernes, sábados y domingos hasta el día 16 de noviembre. Entradas a la venta en taquilla los días de función, en entradas.com y atrápalo.com. Precios de 6 a 12 euros.

 

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