Música

Published on Noviembre 11th, 2014 | by Ana de Santiago

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Espejos y espejismos, o cómo una voz puede romper algo más que la barrera del sonido

Quien avisa no es traidor, y Love of Lesbian ya anunciaban en la presentación de su gira que interpretarían las canciones “más hirientes de su discografía”. Se apagan las luces, y poco a poco se comienza a oír la voz en off del vocalista del grupo, Santi Balmes, quien empieza presentando el espectáculo con un discurso que nos pone los pelos de punta con frases como “a veces apagas la luz de la memoria y no vuelves durante mucho, muchísimo tiempo”, o nos saca una sonrisa al imitar a la voz de los teatros que ruega se apaguen los móviles y se mantenga el silencio. Un perfecto resumen de lo que sería Espejos y espejismos.

 

Tras esta presentación, los primeros acordes de Nada inician el hielo que cubriría la primera parte del espectáculo. Suena 1.999, que termina con una versión de ¿Por qué te vas? de Jeanette, y la temperatura del Palacio de Vistalegre desciende hasta el punto que un escalofrío recorrió de punta a punta el lugar. El hielo se va extendiendo por la sala cuando a estas les suceden canciones como Cuestiones de familia, un fragmento de La Niña Imantada, Mi primera combustión, La noche eterna y 2.009. Voy a romper las ventanas, todas ellas acompañadas de sombras chinas, juegos de luces, títeres y la excelente interpretación de las mismas por el actor Guillem Albà, quien acompaña al grupo a lo largo de todo el show.

 

Después de romper las ventanas y a más de un espectador, Santi Balmes desaparece tras meterse en una caja y desvanecerse entre humo. Mientras se produce el cambio de escenario, en el que el mismo se vuelve una ciudad en miniatura, vuelve a sonar la voz en off del cantante, quien resumía lo que pasaría a continuación. La segunda parte del espectáculo empezaba con la fuerza de Cartas a todas tus catástrofes, durante la que un zeppelin de papel recorrió parte del Palacio hasta caer destrozado sobre el escenario. Por si todavía había espectadores que no estaban buscando ya los pañuelos en sus bolsillos o no estaban amarrados a sus respectivos acompañantes llorando desconsoladamente, Los días no vividos, Wio y Segundo asalto inundaron el espacio seguidas de Me llaman octubre, la grabación de Orden de deshaucio en mi menor y La parábola del tonto, en la que el vocalista se introducía dentro de una bolsa de aire, para concluir la segunda parte del show.

 

De nuevo se producía un último cambio de escenario y la voz en off anunciaba que el concierto estaba tocando su fin y que esta (supuesta) última parte sería la más esperanzadora de Espejos y espejismos. Y es entonces cuando empezaron a sonar los dulces acordes de Limousinas, seguidos por los de Universos infinitos, tras los cuales aparecía el títere de una mujer que se iba volviendo cada vez más volátil y más pequeña cuando la sueltan “entre tanto viento” en un Domingo astromántico, que sacó más de una tímida sonrisa entre tanta lágrima. Mientras Balmes cautivaba al público con su discurso sobre cómo fue seducido por la persona que inspiró Historia De Una Hache Que No Quería Ser Muda, la banda comenzaba a despedirse pero no sin antes ultimar sus Maniobras de escapismo y hacer que fuese “un reencuentro en noche azul” con Oniria e Insomnia.

 

Tras escuchar más silbidos que los acostumbrados gritos aclamando un bis, el vocalista, decepcionado, salió de nuevo al escenario pidiendo que por favor el público lo hiciera como siempre se ha hecho, a lo que el público respondió positivamente, y tras una corta espera saltó de nuevo la banda al escenario con varios ases debajo de la manga. No todo iban a ser llantos, y es que Love of Lesbian tienen demasiado bien acostumbrado a su público y entre su repertorio no podían faltar Incendios de nieve y John Boy, la cual versionaron a modo de tango. Además de estas míticas canciones sumaron a su setlist Belice y una canción de su último y más polémico E.P., Manifiesto delirista, con el que culminaron su actuación.

 

A pesar de que la acústica del Palacio, de la cual parte de las gradas se quejó durante el concierto, no estaba al nivel del espectáculo, sí lo estuvieron los intérpretes del mismo. Espejos y espejismos, en definitiva, es un show que te teletransportará a un pasado doloroso quizá no tan lejano del que te rescatará con la potencia a la que ya nos tiene tan acostumbrados este grupo. Id preparando los pañuelos, pero también las ganas de saltar.

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