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Published on enero 20th, 2014 | by Daniel Sánchez

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Excesos que no pasan factura

A estas alturas es muy probable que muchos nos hayamos embarcado en todo tipo de propósitos de año nuevo para enmendar los errores del año pasado, ya sea apuntándonos al gimnasio, dejando de fumar o cambiando de hábitos alimenticios. La navidad llegó a su fin y aquellas comilonas de hace unas semanas nos pasan ahora factura en forma de kilitos de más y dinero de menos en la cartera. Es algo casi axiomático, todo exceso en esta vida se acaba pagando, si bien a veces pueden darse ciertas excepciones al caso. Una de dichas excepciones es Jordan Belfort, tiburón financiero de Wall Street que se hizo millonario en los ochenta a costa de la buena fe de miles de ciudadanos honrados que acabaron siendo estafados al poner su dinero en manos de un lobo con piel de cordero. Una pena que personas como Belfort, que con su avaricia han contribuido a la situación de crisis actual, formen parte de la excepción cuando son precisamente los que deberían recibir un castigo ejemplar por sus fechorías.

 

En el lado opuesto de la balanza podríamos colocar al gran director Martin Scorsese, que en esta ocasión nos brinda una película de tres horas de duración, excesiva en todos los sentidos y llena de guiños a otras obras de su filmografía, donde la línea entre la comedia y el drama autobiográfico se hace difícil de discernir. Y es que a pesar de tomarse estas licencias, el director neoyorquino ha conseguido sortear el hastío y la autoparodia entregándonos una pieza brillante, probablemente una de sus mejores películas en los últimos años, con sabor a clásico instantáneo y llena de escenas que a buen seguro darán que hablar. Porque esta es sin lugar a dudas una película para el lucimiento de sus actores. Leonardo DiCaprio da lo mejor de sí mismo en todas las facetas interpretativas, inconmensurable en el que para muchos ya es el mejor papel de su carrera. A pesar del parecido en la historia, su personaje no es tan listo como Gordon Gekko ni llega a la obsesión psicopática y perfeccionista de Patrick Bateman. El Belfort que DiCaprio interpreta es simplemente un tipo corriente cuya ansia infinita por acaparar más dinero acabará por llevarle a la autodestrucción, convirtiéndose en un esclavo que vive en cuerpo y alma para las drogas y la opulencia. DiCaprio aparece magistralmente secundado por Jonah Hill, que lejos de quedar encasillado en el papel de gordito afable que le lanzó a la fama en Supersalidos aquí aparece como un partenaire a la altura de lo que exige la figura del protagonista principal. Mención aparte para Matthew McConaughey, que a pesar de tener una presencia casi testimonial en la cinta consigue bordar su papel, confirmándose una vez más como uno de los mejores actores del momento.

 

Así pues, estamos ante la que por méritos propios se ha convertido en una de las películas mejor valoradas de los últimos tiempos. Posiblemente juegue en su contra el enorme metraje, aunque ya nada nos sorprende de Scorsese, puesto que una película de orgías y excesos no podía verse reducida a noventa minutos de duración. Y es que es todo tan exorbitante y desenfrenado en la rutina diaria de los protagonistas que hay que tirar de hemeroteca y comprobar que la vida de Jordan Belfort era realmente así, una constante bacanal sin freno ni escrúpulos. En definitiva, un magnífico relato de la vida de uno de los rostros más famosos de la cara oscura de las finanzas, una historia de ascensos y caídas que hacen de El lobo de Wall Street una coartada excelente para aquellos que quieran pasar un buen rato en el cine.

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One Response to Excesos que no pasan factura

  1. CHR. says:

    Hacía muuuuuuuuucho que no me lo pasaba tan bien y me reía tanto viendo una película. Genial DiCaprio y fascinante cameo de McConaughey. Imprescindible verla en V.O. Muy buena.

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