Escena

Published on febrero 24th, 2014 | by Lucía Carralón

0

La belleza nunca tuvo piedad

La sociedad en la que vivimos nos hace anhelar la hermosura y la juventud por encima de todo. ¿Quién no desea ser eternamente joven y tener una belleza incalculable? Tal vez por eso en estos últimos años se han puesto tan de moda los vampiros, por lo eterno de lo que representan, a pesar de que siempre llevan consigo la muerte.

 

Nada tiene que ver con vampiros Dorian, la adaptación de Carlos Be de la obra El retrato de Dorian Gray de Oscar Wilde, un libro indispensable en todo hogar en que se ame la buena literatura. De esta creación cabe destacar cómo el escritor y director acerca magistralmente al espectador al ansia y el amor desbordado que genera Dorian en todos aquellos que vislumbran su perfección. Al igual que Wilde, Carlos Be ha mostrado perfectamente la transformación que el arte realiza sobre la realidad. El cuadro que Basil pinta sobre Dorian, su obra maestra, difiere mucho dependiendo de los ojos que lo miren. La pintura es perfecta en el sentido en que muestra lo que significa el modelo para cada una de las personas que lo contemplan.

 

Llama la atención la ausencia de mujeres en el reparto, si bien alguno de los personajes esenciales de Dorian es femenino. Jorge Cabrera, Francisco Dávila, David González, Carlos López, Javier Prieto y Alfonso Torregrosa constituyen por entero el elenco de actores que encarna esta obra, y algunos de ellos interpretan varios papeles, adaptando la corporalidad que requiere cada uno de ellos de forma magistral. El que sean exclusivamente hombres los que actúen, incluso para interpretar a mujeres, recuerda mucho  a la época de Shakespeare, un guiño muy bien encaminado hacia la obra original de Wilde, donde Sibyl es una actriz que interpreta obras del famoso dramaturgo inglés. En su adaptación Carlos Be muestra una vuelta hacia aquella época en la que todos los personajes eran interpretados por hombres pero que aún así lograban inspirar al espectador todo tipo de sentimientos, incluyendo aquellos que más asociamos con los valores femeninos (ternura, bondad, ingenuidad o delicadeza).

 

The Zombie Company vuelve a escena tras éxitos como Peceras, Elepé o Autostop (actualmente en cartel en el Teatro Lara). En este caso muestra su obra en La pensión de las pulgas, espacio que tras su estreno con MBIG continúa una trayectoria que va a dar mucho que hablar. La cercanía y la interacción que permite la sala entre los actores y el público hace que este último pase a formar parte de la propia obra sin darse cuenta. El cambio de sala es totalmente justificado, y son los mismos personajes los que acompañan al espectador a contemplar su vida a través de distintos escenarios.

 

Según va avanzando Dorian podemos ver y sentir junto con sus protagonistas la ira, la pasión, la búsqueda de la juventud y la codicia por la misma cuando ésta nos abandona irremediablemente. Una búsqueda de la felicidad que nunca se encuentra. Un encuentro con la nada, el vacío y el inexorable paso del tiempo.

 

Imagen: Una moneda para rodar.

Tags: , , , , , , , , , , , , ,


About the Author



Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Back to Top ↑