Exposiciones

Published on Enero 17th, 2014 | by Lucía Carralón

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“El arte debe servir como sensibilización frente a la violencia”

Carmen Domínguez Vaz nació en Pontevedra en la década de los 50. “No era seguro que una mujer pudiera vivir del arte”, comenta, así que estudió Magisterio, pero nunca dejó de lado su vocación por la pintura, que surgió con tan solo cinco años. Sus estancias en París, Rusia o Argentina han influido en su obra en gran medida, pero el amor por su tierra es el que ha inspirado su última exposición, Otoños gallegos, que se podrá visitar en el Teatro Amaya de Madrid (General Martínez Campos, 9) hasta el 9 de febrero.

 

¿Qué le hizo dedicarse a la pintura a pesar de haber estudiado Magisterio?

No me recuerdo sin un lápiz en la mano. Siempre tenía cerca libros y libretas. Mis primeros dibujos los hacía con bolígrafos BIC, y más tarde fui mezclando ceras y tinta china. Es cierto que estudié Magisterio, pero eso me ocupaba mucho menos tiempo que el dibujo.

 

¿Cuándo y por qué surge la idea de la exposición Otoños gallegos?

Soy una enamorada de mi tierra. Su mar y sus playas quizá sean lo más conocido por sus extensiones y su arena fina, que las hacen famosas, pero Galicia es mucho más que mar. Sus bosques tan cercanos a la costa son únicos. Cuando hice el camino de Santiago me sobrecogió la frondosidad de sus bosques, el juego de la luz entre las ramas envolviéndolo todo, y quise darlo a conocer. Que la gente recordase lo que tenemos a mano, cada día, ahora que el cemento lo cubre todo.

 

En su obra se observa especialmente la incidencia de la luz en la naturaleza. ¿El otoño es una estación particularmente propicia para reflejar esto?

El otoño es la estación del año donde el color es desbordante. Cada hoja, cada reflejo de luz está lleno de infinitos matices. La luz, el color y el movimiento, algo constante en mis obras desde siempre, los tenía aquí, cambiando a cada instante. Esto planteaba un reto, y a mí los retos me encantan.

 

¿Qué pintor le conquistó más en sus comienzos? ¿Con cuál se quedaría en la actualidad?

En mis comienzos me fijaba en los clásicos. Velázquez me dejaba sin aliento. Los trajes de seda de las infantas…me acercaba a ellos y no eran más que una maraña de pinceladas de diversos colores, pero al alejarme un metro ahí estaba la seda, con sus arrugas de la plancha, o las de haber estado andando. La luz jugando con las sombras me parecía sencillamente mágica. Más tarde descubrí a Goya, y me sigue fascinando su fuerza y su pasión. La exquisitez de Vermeer…Es difícil de explicar las razones que convierten cuadros tan sencillos y humildes en unas de las mayores obras de arte de todos los tiempos. Tienen algo de milagroso. Más tarde descubrí a los impresionistas, a los que también estudié. Y finalmente seguí caminando, estudiando y descubriéndome a mí misma.

 

¿Qué le inspira a la hora de trabajar? ¿Los motivos de inspiración varían con el paso de los años?

Sencillamente, me inspira la vida. Los motivos cambian, claro. Si sintiera hoy lo mismo que sentía ayer no estaría viviendo, sino recordando. Por tanto, el arte va paralelo a la vida y es siempre un reflejo del propio artista. Creo sinceramente que la pintura no reside en la temática que plasma, sino en la manera en que se transfiere a ésta la forma y los colores. Mi obra oscila entre una abstracción muy directa y una lejana referencia a la naturaleza.

 

¿Considera que la crisis está convirtiendo a la cultura, o a determinados sectores de ella, en un lujo?

Con el IVA desbocado, la marea de los recortes públicos barriendo las compras institucionales y el poco coleccionismo que hay, podría parecer un lujo. Por otro lado, creo que vivimos un momento de gran auge creativo, que hay muchos artistas haciendo cosas interesantes. Nunca ha habido tantos artistas trabajando, ni ha sido tan fácil ver arte. Como pasa con cualquier otra disciplina, dentro de esa abundancia hay que saber hacer una criba.

 

Dada la profundidad de la crisis en España, ¿qué puede contarnos de los mercados internacionales? ¿El panorama es más luminoso?

Clare McAndrew fija en España a unas 400.000 personas a las que cabe considerar millonarias, y sin embargo, a diferencia de otros países, no se conocen grandes colecciones acordes con ese dinero. O el nivel de coleccionismo en España es muy bajo o se están haciendo esas colecciones en otros países. Creo sinceramente que el arte está excesivamente globalizado en estos momentos.

 

Picasso decía que la inspiración tenía que sobrevenirnos trabajando. ¿Cuál es su rutina de trabajo?

Aunque soy caótica por naturaleza, soy increíblemente metódica en mi trabajo. Llego a mi taller sobre las 16:30 y salgo de él a la hora de la cena. Mi única rutina es escuchar la radio o poner algo de música mientras trabajo.

 

¿Cómo considera que ha ido evolucionando su trabajo a lo largo de más de 30 años de carrera?

Mi evolución ha sido lenta y con mucho esfuerzo. Todo arte requiere esfuerzo, paciencia y coraje. El arte tiene su esencia en el propio esfuerzo, en la propia búsqueda.

 

¿Su obra está orientada a todos los públicos? ¿Para captar todos sus matices es necesario ser un entendido en la materia o, por el contrario, cree que se basa en emociones universales, por lo que cualquiera puede acceder a ella?

El arte es una de esas cosas que, como el aire o el suelo, está a nuestro alrededor en todas partes, pero que raramente nos detenemos a considerar. El arte no es simplemente algo que encontramos en los museos o en las galerías, o paseando por Roma o Florencia, sino que debe servir como medio de comunicación y sensibilización en una sociedad donde impera la violencia. Si la relación es verdadera no hace falta ser rico ni intelectual para apreciar una obra de arte. Al final el arte, la belleza, las cosas importantes, son muy personales.

 

¿A qué nuevos artistas, nacionales o internacionales, nos recomienda que sigamos?

Después de estudiar a los clásicos descubrí a los impresionistas y, con el tiempo, a figuras tan enormes como Kandinsky, Malevich, Pollock, Julio Fontana, Tàpies, Anselm Kiefer,… Como pintor emergente recomiendo a Kike Ortega.

 

¿Qué será lo siguiente que podamos ver de su trabajo tras Otoños gallegos?

Estoy trabajando en varias ideas, pero aún no sé cuál de ellas tendrá más fuerza para llegar a nacer.

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