Música

Published on febrero 2nd, 2014 | by Laura Muñoz

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El renovado rock de la vieja escuela

A veces para viajar no hace falta subirse a un avión o recorrer cientos de kilómetros con el coche, sino que basta con ponernos un disco o asistir a un concierto. Quienes vieron anoche a Ballad of Sam en El intruso (Augusto Figueroa, 3) seguro que saben a lo que me refiero. La música es, probablemente, el arte con mayor poder de evocación, y las canciones de este quinteto tienen una habilidad especial para transportarte a otra época y otro lugar más plácidos. Sus acordes te dejan cierto regusto a whisky añejo, salsa barbacoa y tabaco. Su cadencia no tiene mejor compañía que las pisadas de unas botas desgastadas sobre el parquet o las carreras entre maizales bajo la lluvia. Anoche no estábamos en Chueca viendo a una banda madrileña, estábamos en un pueblo del interior de Estados Unidos paladeando rock de la vieja escuela. Rock crepuscular, como ellos lo llaman.

 

La noche empezó con Reverendo Brown, grupo que supuso una grata sorpresa y que versionó magistralmente a gigantes musicales como los Rolling Stones o Police. En la misma línea, pero con temas propios, se presentaron Ballad of Sam. Empezaron fuerte, sabedores de que quien golpea primero da dos veces. Future Rainy Days, una de sus mejores canciones, sonó sofisticada, densa, pausada. Un punto sexy entre tanta camisa de cuadros. Quizá haya quien piense que un grupo de estas características podría pecar de monótono en su repertorio, pero se equivocaría de pleno. Su sonido tiene una limpieza digna de elogio, destacando en cada pieza la grandiosa guitarra de Alberto Beneitez, un portento de músico. A ello hay que añadir la contundencia del bajo de Nacho Conde, la potencia de la batería de Javier Sanabria, la enérgica voz de Jorge Rus y la redondez que aporta al conjunto el teclado de Javier Heras. Con esta mezcla es imposible no pensar en unos Lynyrd Skynyrd modernos. Temas como Over My Head, Back On The Run, Woman Flow lo ponen de manifiesto.

 

Ballad of Sam disfrutan sobre un escenario y hacen disfrutar a quienes les acompañan. Una batería, dos guitarras, un bajo, una voz raspada, un teclado y unas notas de armónica. Simple, sin florituras innecesarias, pero mucho más que efectivo: no hace falta nada más para sentir el polvo en tus vaqueros y añorar un largo trago de cerveza fría. Salgamos a buscar un nuevo horizonte a lomos de un buen caballo. Que el rock crepuscular nos acompañe.

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One Response to El renovado rock de la vieja escuela

  1. Pabler says:

    Me gustaron a lot! A la próxima me pillo el EP 🙂

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